¿Sabes cuidar tu creatividad?

 

 

Hay una tendencia creciente relacionada con el desarrollo de tareas, actividades e incluso trabajos donde la creatividad es el elemento central. Sin embargo también es creciente la tendencia a baja en procesos creativos que satisfagan las necesidades y expectativas que se les relacionan.

Al catalogar lo diferentes factores que limitar o incluso disminuyen la capacidad creativa queda a la vista que muchas personas en su día a día están expuestas a ellos pero también hay forma de ayudar a cuidar el flujo creativo.

Algunos de los elementos que promueven el empobrecimiento creativo son:

Rutinas que se convierten en transparencia de acción: Esto significa que muchas veces ya sea por el ambiente en que estamos inmersos o por falta de factores que ayuden a romper la repetibilidad en el día a día (entre ellos automotivación), comenzamos a funcionar de modo sistemático e incluso en las actividades “creativas” se pierde su plasticidad acabando por convertirse en procesos predefinidos donde se pierde la atención consciente y se llega a la transparencia de acción. Al llegar a ese punto, el pensamiento se va a otros intereses realizando acciones y tareas mecánicamente, lo cual se refleja en “poca creatividad”.

Ambientes laborales poco propicios: Somos seres emocionales, e incluso las personas más racionales son afectadas por los ambientes donde pasan tiempo. Un ambiente laboral incluye el espacio físico, iluminación del mismo, ruido auditivo, ruido visual, acomodo y localización de elementos, y por supuesto integración con otras personas. Aún cuando los elementos del espacio como tal influyen fuertemente en las sensaciones de las personas y su desempeño, es la relación con los demás que puede convertirse en un factor determinante para el avance, evolución o estancamiento creativo.

Falta de parámetros: Frecuentemente estamos resolviendo situaciones, de hecho muchas personas buscan como entretenimiento juegos que les reten a encontrar soluciones ya sea en videojuegos, cartas, juegos de mesa, charadas y muchos más. Siempre existe un objetivo sobre lo que hay que lograr, las reglas del juego en cuestión y a partir de eso se desarrollan toda clase de acciones, estrategias, y hasta trampas, que no son más que una manera creativa de forzar las reglas y conseguir algo fuera de lo establecido. Cuando nuestra mente no puede enfocar un reto claro, los recursos y límites, funciona de manera errática al sentirse en medio de nada que le dé dirección. Esta es la razón por la que muchas veces al haber menor variedad de opciones se ocurren más soluciones creativas, y cuando existen muchas opciones no podemos decidir.

Saturación de retos: Nuestro cerebro puede atender muchas actividades, lo que se conoce como multitasking, pero es importante clarificar que existen prioridades de pensamiento. Esto significa que se pueden estar procesando algunas cosas de poca demanda o esas que ya se han automatizado, al tiempo que se procesa algo con mayor nivel de reto. Por ejemplo: Podemos conducir y hablar con alguien porque la tarea de conducir está sistematizada e integrada (transparencia de acción), mientras que pensar y hablar con alguien entra en un proceso de pensamiento de atención consciente, a menos que no le estemos poniendo atención y respondamos cualquier cosa.

En este punto es importante poner a la vista que muchas veces los problemas personales, roces laborales, incomodidad física o cualquier otra cosa se convierten en la prioridad de pensamiento, opacando las actividades creativas, ya que en ese momento, eso es lo que hay que resolver. Por esta razón tener personas con problemáticas en equipos de trabajo puede hacer fuerte mella en los resultados y desempeño del equipo, y en este punto es conveniente poner atención en el desarrollo humano de los equipos. Si los miembros del equipo están constantemente buscando distractores de sus actividades es un foco rojo de que existe algún desequilibrio que de evaluarse fácilmente será empatado con pobre desempeño creativo y baja resolución de problemas en sus tareas.

¿Y qué se puede hacer para mantener la creatividad?

Antes que nada cabe mencionar que la creatividad va más allá de actividades relacionadas con lo artístico y conceptual. La creatividad es de hecho una manera de solucionar en el día a día, buscar opciones cuando nuestro Plan A no puede seguir adelante, encontrar la manera de decir algo de forma diferente, en cómo comemos, nuestra manera de vestir, la posibilidad de hacer cambios autogestionados en nuestras rutinas, y muchas cosas más. En otras palabras, una persona creativa puede estar en todas partes y no exclusivamente en situaciones relacionadas con artes, publicidad, música, diseño…, sino también en medicina, leyes, ingeniería y muchas otras esferas.

Ahora bien, si se desea cuidar y promover nuestro pensamiento creativo algunas cosas que pueden hacerse en el día a día son:

Aprender algo nuevo cada día: Suena a frase motivacional pero es mucho más que eso. Entre más experiencia tenemos en la solución de toda clase de cosas, nuestro cerebro formula esa experiencia como caminos predefinidos como correctos, con lo cuál eventualmente podemos caer en transparencia de pensamiento y sistematizar nuestra manera de resolver. Esto es lo que sucede cuando alguien dice “nosotros lo hacemos así”, es decir, que se ha perdido la posibilidad de buscar más opciones por creer que ya se encontró el camino correcto. Cuando aprendemos algo nuevo, sea una palabra, conocer una ruta nueva, otro punto de vista o un nuevo recurso, rápidamente buscamos nuevas maneras de incorporarlo a información que existe previamente y esto ayuda a verificar el nivel de flexibilidad de posibilidades… Al hacerlo estamos promoviendo el pensamiento creativo.

Entender mejor: Nuestra mente tiende a establecer fórmulas, relaciones, equivalencias, comparaciones y otras tantas maneras que nos ayudan a tomar decisiones de forma más o menos ágil. Sin embargo estos procesos mentales tienen un posible fallo que radica en que demos por hecho el entendimiento y con ello la percepción de retos y soluciones salga de la insubstanciabilidad y lo veamos de manera filtrada. Por ello trabajar en ver situaciones, retos, percepciones, personas y prácticamente todo fomenta el ingreso de nuevos datos para aprender cosas nuevas y promover la flexibilidad creativa.

Comer y beber correctamente: También puede sonar a new age, pero no, el cerebro consume energía permanentemente, solo que no usa agua o glucosa de la manera en que nos gusta a nosotros comerla. El cerebro necesita estar bien alimentado para c¡funcionar correctamente porque además envía impulsos a todo el cuerpo solicitando energía, pero si nosotros lejos de darle cosas buenas vamos a buscar una soda o algún pan, definitivamente no estaremos haciendo lo adecuado, y siempre estaremos con hambre.

El alimento del cerebro no está en la comida chatarra, panes, frituras, chocolates (a menos de que hablemos de alto contenido de cacao de verdad), bebidas azucaradas, y casi nada de lo que se vende en tiendas de conveniencia. Además, la alta saturación de carbohidratos genera marea alcalina, lo que muchos llaman divertidamente mal del puerco, que en pocas palabras es una sobresaturación de dióxido de carbono en tu cuerpo que produce sueño. Podría decirse que es un poco como asfixiar a tu cuerpo de modo similar a cuando respiras humo y te puedes desmayar. Y…¿cómo puede pensarse creativamente estando al borde del desmayo por tener mal del puerco?

Buscar nuevos retos: Posiblemente nos encontremos con actividades que no den en sí mismas mucha oportunidad aparente de ser creativos, pero siempre hay una manera de practicar la creatividad. Ya sea buscar una manera de hacerlo más rápido, cambiar elementos, encontrar nuevas herramientas o hasta crear propuestas nuevas es una manera de localizar retos a resolver. Para hacerlo en muchas ocasiones es necesario ser autogestionable y saber automotivarse en lugar de esperar a que lleguen nuevos retos a modo de solicitud de otras personas, que con cierta frecuencia lejos de dar en creatividad parecen ser una imposición.

Mejorar y/o aumentar la conciencia corporal: Además de ser seres emocionales, no es posible perder de vista que nuestro cuerpo nos da señales todo el tiempo. De hecho existen conexiones neuronales (además de nerviosas) en todas partes del cuerpo. Esto es especialmente útil para saber cómo estamos reaccionando a determinados impulsos e información. Hay muchas partes de nuestro día a día que ya están subconscientemente catalogadas a determinadas reacciones corporales, y al poder /saber hacer la lectura de dichas reacciones podemos procesar datos de manera más ágil. Es necesario entonces pensar sobre lo que sentimos, y sentir lo que estamos pensando, ya que nos ofrece una posibilidad de percepción multidimensional, así como ver con los dos ojos nos permite ver tridimensionalmente además de la propia percepción de color, forma, tamaño…

Hacer pausas: Es importante que no forcemos los procesos mentales ya que eventualmente pierden potencia y en cambio puede producirse resistencia ante ellos, o se generen condicionamiento o patrones de respuesta negativos al presentarse situaciones similares. Hacer pausas ayuda a lograr bloques efectivos de pensamiento donde la productividad aumenta y es más sencillo generar varios bloques hilados que tratar de hacer una tarea de principio a fin sin pausas. De hecho, el condicionamiento de bloques muy extensos de pensamiento forzado hace que con frecuencia las personas procrastinen y solo se decidan a realizar las tareas cuando el tiempo es limitado. Cambiar este hábito es posible, pero requiere práctica disciplinada.

Entonces sí, generar hábitos sanos de pensamiento y todo lo relacionado con ello es una manera de cuidar y expandir la creatividad. ¿Cuál de estos puntos será el primero en un camino de construir hábitos para la creatividad?